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Justificación del proyecto. Antecedentes.
La presente propuesta “Prevención de la Violencia en Centros Educativos” es parte del Proyecto Seguridad, Justicia y Cohesión Social que se desarrollará en tres departamentos del país mediante un convenio tripartito entre el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, la Secretaría de Educación y tres institutos públicos emblemáticos de los departamentos de Olancho, Choluteca y Comayagua, con fondos de la Agencia de Cooperación Sueca para el Desarrollo Internacional (ASDI). Este proyecto se basa en la experiencia exitosa desarrollada desde el año 2005 en el Instituto Técnico “Luís Bográn”, cuyas acciones se implementan en 35 centros educativos de la Capital de la República de Honduras , desde donde se han impulsado acciones de capacitación y formación de liderazgos en prevención de violencia y resolución pacífica de conflictos con todos los actores del área de educación.
La presente propuesta pretende dar continuidad y ampliar (de acuerdo al contexto de cada departamento) la experiencia piloto realizada en el Instituto “Luis Bográn”. Dado el éxito obtenido en dicho proyecto, los organismos cooperantes se han propuesto extenderlo a tres departamentos del país através de la organización de un centro piloto en los institutos “León Alvarado” de Comayagua, “La Fraternidad” de Juticalpa y “José Cecilio del Valle” de Choluteca, con sus respectivos centros asociados.
Se busca desarrollar estrategias para prevenir la incidencia de violencia en la escuela y la familia, con la formación de liderazgos en la comunidad educativa desde un enfoque de prevención para niños(as) y jóvenes que oscilan en edades de 10 a 15 años, sus docentes y sus familias (trinomio), lo que permitirá establecer un ambiente de convivencia en paz. Como establece Regina Bayo- Borras Falcón (2002, p. 245) “la conducta agresiva surge en el seno de las relaciones familiares tempranas; tiene que ver con el medio cultural, también con las experiencias infantiles de los adultos que agreden, pero puede prevenirse a tiempo, si hay colaboración de los padres y la escuela”. Identificación del problema.
Contexto General.
Honduras es un país localizado en el centro de América Central. Tiene una extensión territorial de 112.492 Km2, una población de 6.535,334 habitantes, de los cuales 3.230,958 son hombres y 3.304,386 mujeres. La tasa de crecimiento inter-censal es de 2.64%, el índice de analfabetismo de 19,5% y la tasa de migración para el 2006 fue de 2.4% por mil habitantes .
Uno de los flagelos que azotan a la sociedad de América Latina, y de manera impresionante a nuestro país, es la grave crisis económica y social que afecta en mayor medida a la población más vulnerable, sumada a la violencia y la inseguridad que se expresan en muertes violentas, lesiones personales, violencia doméstica, maltrato a menores y abuso sexual. Estos problemas ameritan un abordaje integral que permita establecer estrategias para disminuir su incidencia. Situación de Violencia y criminalidad. En el presente año, el Observatorio de la Violencia en Honduras señala que la tasa promedio de homicidios en el Mundo es de 8.8% por cada 100.000 habitantes, y establece que en el primer trimestre de 2008 se presentaron en Honduras 1.882 muertes violentas, lo que significa 518 casos más que el año anterior (1.333). La población de 14 a 44 años es la de mayor riesgo, en donde los hombres son los más afectados.Durante el último trimestre, 109 adolescentes fueron víctimas de este fenómeno. Los posibles móviles incluyen ajustes de cuentas, (247 en su total), donde se incluyen muertes relacionadas con el crimen organizado, que en su mayoría han sido ocasionadas por armas de fuego; enemistades personales relacionadas con problemas de convivencia (237), robos y/o asaltos (90). Murieron 60 personas en riñas cuyo detonante fue el alcohol y 26 personas murieron por problemas que involucran a sus familias y a relaciones entre parejas (violencia intrafamiliar / pasional). Los suicidios en el presente año (96 casos) reflejan un incremento de 31.5% con respecto del año anterior (76 casos), en donde han sido víctimas 19 menores de edad (10 -19 años) y 30 jóvenes entre 20 y 30 años. Al igual que en los homicidios, son los hombres las principales víctimas. Los menores maltratados , registrados en Medicina Forense fueron 37 (16 niñas y 21 niños) en edad de 10 a 14 años, siendo los agresores los padres o madres de las víctimas en un 73% , y conocidos de las víctimas en un 21% de los casos.
En cuanto a las agresiones físicas hacia la mujer, el Observatorio de la Violencia establece que en Medicina Forense se atendieron 156 mujeres en edades entre 15 a 59 años que fueron agredidas por su compañero, y la mayor proporción de atenciones se presentaron en el grupo de edades entre 25 y 29 años, con un 23.7%. En el caso de la violencia sexual, las mujeres son las principales víctimas, con un 77.5% (248 casos en mujeres y 72 casos en hombres), los grupos etarios más afectados fueron de 10 a 14 años (99 niñas y 11 varones), seguido de 15 a 19 años (86 niñas y 14 varones), siendo los agresores personas allegadas a las víctimas en el 60.5% de los casos, vale decir, en 262 de 492 casos se trata de las parejas y ex parejas. Situación de la Educación Nacional. Es fundamental plantear el escenario en el cual se ha desarrollado, y sigue desarrollándose, el sistema educativo hondureño, el cual se caracteriza por contar con una población eminentemente joven, de 15 a 24 años, representando alrededor de dos millones de personas que demanda amplios y calificados servicios educativos. Según el FONAC “En casi todos los sectores de la sociedad hondureña existe gran inconformidad por el estado de la educación nacional”. La Propuesta de transformación de la Secretaría de Educación del año 2000 que sigue vigente, señala que las carencias más notables del actual Sistema Educativo son:
- Cobertura insuficiente. La educación pre-básica atiende únicamente el 38.85% de los niños /as en edades de 4 a 6 años. En la educación primaria la cobertura neta llega a un 86% y en educación media la cobertura alcanza un 35%;
- Inadecuada formación de los docentes, baja calidad del proceso enseñanza-aprendizaje, lo que se refleja en la baja relevancia y pertinencia de los aprendizajes y en los alarmantes resultados en los indicadores educativos (repetición, deserción, y reprobación);
- Desarticulación del sistema educativo, no existe una estructura que articule los diferentes niveles, ciclos y modalidades educativas;
- Insuficiente tiempo del alumno en el aula (el 62% de los maestros/as enseñan en escuelas multigrados);
- Escasa atención a la diversidad étnica, inadecuada supervisión y evaluación educativa (no se realiza seguimiento y evaluación del desempeño del docente);
- Deficiente adecuación del currículo, limitaciones financieras e instalaciones físicas inadecuadas (en el 67% de las escuelas, las condiciones prevalecientes son la carencia de agua potable, electricidad y servicios sanitarios);
- Escasa eficiencia terminal, insuficiente educación de adultos, escasa educación especial, falta de desarrollo del modelo de gestión administrativa e inadecuado marco legal (instrumentos legales obsoletos e inadecuados que entran en contradicción con la Constitución de la República y otras leyes).
Violencia en los centros educativos. La sociedad hondureña está cada vez más preocupada por el alarmante clima de violencia e inseguridad en que vive y que traspasa los muros de la escuela, una de las principales instituciones que existen para brindar conocimientos y formar valores, dado que en su interior se establecen relaciones interpersonales entre niños, niñas y adolescentes, las que en ausencia de una conducción adecuada, muchas veces desembocan en comportamientos violentos.
El proyecto de “Prevención de la Violencia en Centros Educativos” realizó una investigación denominada “Violencia En Centros Escolares Del Distrito Central” en 54 centros educativos del nivel primario de la capital de la República. Sus hallazgos mostraron que en el interior de los centros educativos se desarrolla un entramado de relaciones violentas, y que la mayor parte de ellas, se da en el primer ciclo de educación primaria (primer y segundo grado), siendo más alta en los centros educativos que atienden a mayor población escolar y en donde la proporción docente- alumno/a es superior a 40 alumnos/as por sección. El estudio mostró asimismo, que del total de alumnos/as estudiados (24,812), el 44.79% son afectados por la violencia escolar entre pares, siendo los principales agresores de actos violentos los niños/as y los compañeros(as) cercanos, sea de la misma sección, amigos(as) o conocidos(as). En cambio, es minoritaria la incidencia de malos tratos de los niños(as) de grados superiores hacia los de grados inferiores.
En relación a los lugares en donde ocurren los actos violentos, éstos son en las aulas, el patio y, con menor frecuencia, en lugares ocultos (como los baños o detrás de los edificios).
Sin embargo, las agresiones más orientadas contra las niñas sí se efectúan en espacios ocultos. Los Tipos de violencia que se dan en los centros educativos según su ocurrencia, son:
- La violencia física con un alto índice semanal (50% sobre el total de tipos de violencia) y se expresa bajo la forma de empujones, golpes, tirar del pelo y pellizcar; y minoritariamente, en forma de puyar, herir y envenenar.
- La violencia sicológica, su índice semanal (31%) se expresa principalmente en forma de insultos, humillaciones, aislamiento social y burlas.
- La violencia patrimonial tiene un índice semanal del 15% sobre el total de actos violentos y de 10% de prevalencia sobre la población, y se presenta en las modalidades de destrucción, ocultación y robo de bienes.
- La violencia sexual tiene un índice del 4% sobre el total de actos violentos, el cual es relativamente bajo, y con modalidades leves de agresión sexual entre niños y niñas como toqueteos, besos forzados y quitar la ropa.
Del total de niños y niñas molestados por otro niño(a), el estudio reportó que predomina el tipo de violencia casual (59%), pero se sospecha que de estos niños(as) existe un 41% de víctimas del fenómeno bullying , es decir, que padecen de un hostigamiento continuado e intenso. Estos últimos casos equivaldrían al 19% del total de la población, prevalencia bastante más elevada que el promedio mundial (10%). Por su origen, la violencia entre pares es principalmente fortuita (23.21%), siguiéndole la originada en conflictos previos (5.75%), la actitud hostil constante (5.57%) y el acoso sexual (0.75%). Es importante señalar que la investigación arrojó que un 14% de los niños y niñas han observado la presencia de armas cortopunzantes o de fuego en las escuelas.
El marco legal. Honduras ha recorrido un largo camino para introducir en la legislación cambios que permitan reivindicar los derechos humanos de sus ciudadanas y ciudadanos. Es así como el país cuenta con un marco normativo importante que aborda problemáticas específicas y que, además, incorpora una visión de los derechos humanos. En el país existen normativas legales que protegen los derechos de la niñez y la familia como son El Código de la Niñez y la Adolescencia (vigente desde 1996), la Ley Marco de Desarrollo de la Juventud, la Ley de Igualdad de Oportunidades para la Mujer, la Ley Contra la Violencia Domestica, La Ley de Policía y de Convivencia Social, además de las convenciones y tratados internacionales que el país ha suscrito, como la Convención de los Derechos de la Niñez, la Convención Iberoamericana de los Derechos de los Jóvenes, la Convención para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra la Mujer (Belem Do Pará, 1994) y la Convención sobre los Derechos de la Mujer . Sin embargo, a pesar de la existencia de todas estas leyes, no se ha podido avanzar en la protección integral de la niñez y la familia. Lo cierto es que sin un cambio profundo en el seno del Estado, en las políticas de familia y en el sistema educativo, hay serias dificultades para adaptarse a los nuevos tiempos y contribuir sustancialmente al progreso personal, social y económico de los educandos. Por lo tanto, urge priorizar e intervenir a través de proyectos que promuevan estilos de vida saludables bajo un enfoque de derechos que mejoren el deterioro actual de la educación Hondureña. Estos proyectos contribuirán a restablecer un tejido social que posibilite la formación individuos dotados de un alto nivel de desarrollo psicobiosocial, con relaciones interpersonales generadoras de redes de apoyo que permitan acceder a una mejor calidad de vida y se transformen en un elemento clave en las transformaciones sociales del país. Contexto Específico.
Diversos son los factores de riesgo que hacen que los niños, niñas y jóvenes presenten comportamientos violentos, dado que la violencia tiene muchas causas tales como la permisividad de la familia de origen, la falta del amor y los cuidados que necesitan para desarrollar sus potencialidades, sumado la violencia basada en género y la indiferencia de toda la sociedad que ha olvidado la importancia de la niñez y la adolescencia para el avance del país, evidenciándose en la negligencia del Estado al no establecer políticas encaminadas a proteger los derechos que emanan de los acuerdos nacionales e internacionales. , El maltrato que sufren los niños/as, de acuerdo al Observatorio de la Violencia de Honduras, a nivel de país la tasa promedio de violencia es de 13.9% por cada 100,000 habitantes, encontrándose las tasas más altas en Atlántida (29.2), en Cortes (21,8%) y en los departamentos de Comayagua, con una tasa promedio de 14.5% por encima del promedio nacional. Olancho, con un 12.7%, está ligeramente por debajo del promedio nacional. Choluteca, con un 6.4%, está muy por debajo del promedio mundial que es de 8.8%. Esto permite establecer estrategias encaminadas a disminuir los hechos violentos y al fomento de la educación en el terreno de derechos humanos, para garantizar una mayor sensibilización, y a su vez, un mayor conocimiento sobre la aplicación de los mismos, en especial, en lo que se refiere a garantizar una mayor igualdad entre los hombres y las mujeres, en la familia y en la escuela.
Los 32 centros educativos que participarán en los centros piloto, están ubicados en zonas periféricas (barrios y colonias), algunos en las orillas de los ríos, las cuales constantemente se inundan, con características similares de pobreza, desempleo, y con difíciles vías de acceso, falta de alumbrado eléctrico público, con problemas serios de desechos sólidos, hacinamiento y con un clima de violencia e inseguridad. Es importante hacer notar que una de las características por las cuales serán incorporados al proyecto, es que los alumnos /as que egresan continan sus estudios secundarios en los institutos donde funcionará el centro piloto. En la actualidad, los tres departamentos que se intervendrán, no cuentan con estadísticas que muestren científicamente la situación de violencia escolar y familiar. Los datos con que se cuenta son escasos y, básicamente, se trata de aquellos casos que son los atendidos por los departamentos de Consejería y Orientación en los Institutos, por docentes especiales en los centros de educación básica y por el personal directivo de las escuelas. Los centros de educación media muestran frecuentes casos de ingreso de armas, problemas de indisciplina, robos, malas relaciones interpersonales que terminan en agresiones físicas, golpes e insultos entre grupos del colegio; rebeldía, gritos, burlas, destrucción del mobiliario e infraestructura de los centros, peleas de algunos jóvenes de un centro con otro, dependencia a drogas y alcohol, prostitución y pornografía por internet y por celulares de alumnas menores de edad desnudas o realizando prácticas sexuales; disrupción del normal desarrollo de la clase, coacción, fumar en los predios del colegio y desobediencia. En las escuelas seleccionadas sobresalen los siguientes comportamientos: empujones, riñas por robos, desobediencia a los docentes, juegos violentos que imitan de la televisión, uso de aparatos (como celulares y audífonos), música violenta, y pornografía. Los niños(as) que son maltratados por sus compañeros/as en la escuela creen que eso es “normal” porque en sus hogares les ocurre lo mismo. A estas condiciones se suma la indiferencia de las autoridades educativas locales y de los docentes, muchos de los cuales contribuyen a la violencia aceptando como “normales” estos actos o, simplemente, restándoles importancia.
Los centros educativos participantes están ubicados en zonas urbanas marginales de Comayagüela que viven en condiciones de extrema pobreza y con graves carencias socio económicas.
Se entenderá por comunidad educativa el conjunto de personas que influyen y son afectadas por un entorno educativo. Si se trata de una escuela ésta se forma por los alumnos(as), docentes, directivos, padres, madres de familia y benefactores de la escuela. Se encarga de promover actividades que lleven al mejoramiento de la calidad de la educación y lograr el bienestar de los estudiantes también es el “como el conjunto de personas que habitan en el lugar donde funciona la escuela, así como las instituciones o las organizaciones gremiales que representan a dichos ciudadanos” Mes Spitta, Leonor (1998 p. 189)Modelos de Administración Educativa: el caso de Honduras
Bayo- Borras Falcón, Regina (2002, p. 245) Piscología de la Violencia, Relaciones interpersonales en el seno de la familia. En Sexo y Violencia. Debate feminista año 13, vol. 26 octubre 2002.
Instituto Nacional de Estadísticas (2001) censo de población y Vivienda 2001, Honduras
Universidad Nacional Autónoma de Honduras a través del Instituto Universitario en democracia, Paz y Seguridad (UNAH/ IUPAZ). Observatorio de la violencia, Junio, 2008, Mortalidad y otros, edición No. 10. Boletín de Enero-marzo.
Menor maltratado se refiere al traumatismo no accidental provocado por una agresión activa, que puede ser el castigo físico, o pasiva como el abandono o la negligencia.
Por etario se entiende “Perteneciente o relativo a la edad de una persona o grupo de personas” (Diccionario de la Real Academia Española. DRAE)).
Foro Nacional de Convergencia /FONAC (2000) Situación de la Educación Hondureña
PNUD/ Andino, Tomas (2008) Violencia en Centros Escolares del Distrito Central: Caso de los Distritos Escolares 7 y 8, Honduras. Es una investigación que realizo en el marco del proyecto de Seguridad, Justicia y Cohesión Social / proyecto Prevención de la Violencia en Centros Educativos, el universo poblacional fue: 24,812 alumnos y alumnas, 879 docentes y 67 empleados y empleadas no docentes de 54 centros escolares públicos,al igual que los Distritos Escolares 7 y 8 del Municipio del Distrito Central.
Dan Olweus (Noruego) es uno de los primeros en estudiar del femómeno conocido como Bullying. Lo define como una conducta de persecución física y/o psicológica que realiza un/a alumno/a contra otro/a, al que elige como víctima de repetidos ataques. Esta acción, negativa e intencionada, sitúa a la víctima en una posición de la que difícilmente puede salir por sus propios medios. La continuidad de estas relaciones provoca en las víctimas efectos claramente negativos: descenso de la autoestima, estados de ansiedad e incluso cuadros depresivos, lo que dificulta su integración en el medio escolar y el desarrollo normal de los aprendizajes.
OPS (2003 p. 4) La Violencia Contra las Mujeres, Responde el Sector Salud, Washington D.C. publicación ocasional No. 12. Define “la violencia basada en género o violencia contra las mujeres, abarca muchos tipos de comportamientos fiscos, emocionales y sexuales nocivos para las mujeres y las niñas, que son practicadas con más frecuencia por miembros de la familia, pero a veces también por extraños” Migdonia Ayestas establece que la violencia contra la mujer se ha convertido en un tema obligado en el debate de quienes luchan por abarcar el problema social de las mujeres, en donde son consideradas objetos de carácter privado, personal y doméstico, cuyas prácticas y relaciones de subordinación son atentatorios a los derechos humanos, las cuales, pueden ser o no, generadoras de violencia.
Universidad Nacional Autónoma de Honduras a través del Instituto Universitario en democracia, Paz y Seguridad (UNAH/ IUPAZ). Observatorio de la violencia, Junio, 2008, Mortalidad y otros, edición No. 10. Boletín de Enero-marzo.
La definición del DRAE es: educativo, va.1. adj. Perteneciente o relativo a la educación.2. adj. Que educa o sirve para educar. Por lo tanto, al hablar de “comunidad educativa”, se piensa de preferencia en los educadores, no en los educandos, mientras que si hablamos de “comunidad escolar”, se entiende mejor que nos referimos a educadores , educandos, padres, madres y/o tutores. Como el término “educativa/o” aparece de manera repetida y sistemática en todo el texto, no he querido cambiarlo. Recomiento revisarlo.
R/ El concepto de comunidad educativa es muy entendido en el contexto de nuestro país y consideramos necesario mantenerlo en el texto
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